
Abriste tus brazos y
tu hombro se hizo cuna,
alentaste mi mirada
con tu secreto en piel,
te hiciste eco de mis palabras
y susurro tacto de mis preguntas...
Fuiste piel en mano y piel,
libro calmo en el que pude escribir
aún desde la sangre y el dolor,
sin m iedo a seguir sangrando,
sino a apaciguar y cerrar heridas.
Fuiste playa, arena,
sal y sol conmigo
fuiste ola en verso
y brisa suave del eco abrasador Caribe.
Fuiste espacio y palabra
para que yo sin miedos
mirara al espejo y amara lo visto.
Fuiste abrazo de mis lagrimas
y mis ojos fuente viva que aun no cesa de brotar manantiales,
porque si no hubo suficiente llanto allí
ahora brota lo que faltaba germinar.
Fuiste.. y eres para que yo me sintiera
delfín seguro en las olas de mis recuerdos
o en el miedo al límite del mañana.
Jamás había sentido tanta fascinación y felicidad
por remembrar el dolor para dejarlo ir.