sábado, 3 de noviembre de 2007

ENTREPIELES


Me dejas sin palabras
cuando tus manos me desnudan,
me habitas tan completamente
cuando tus dedos me impregnan.

Tus labios se vuelven esencia de durazno
y no consigo, ni permito, no deleitarlos
tu aroma hace suya mi claridad
y las pieles conjugan la infinitud.

Entonces aparece tu mirada,
aquella tan profunda, tan tuya,
tan única, la misma que me enamoró
desde que te vi, desde que te encontré.

Se que soy a veces untar de silencios
mientras por dentro soy un océano de palabras
que quiere susurrarte al oído tantas cosas
y que aun no se atreve a soltarlo.

Déjame seguir aquí contemplando tu piel,
siguiendo con mi piel
cada palmo, cada espacio de tu cuerpo
cada tiempo de tus suaves y apasionantes labios.

O despertar esas mañanas, sin tiempos,
sintiendo tu calor y tus manos
en mitad de la noche acariciando
mi piel, así… despertar es desaparecer y aparecer.

Me fascina despertar en tu mirada.