
Un suave susurro de café
cobijó nuestro encuentro
los granos de café
brotaban como fuente de verano.
Allí tus ojos cielo se hicieron
una eternidad anhelada,
entonces tus manos
se levantaron danzarinas
y se perdieron en mis negros cabellos.
Tus manos tanc erca,
tu piel tomando la mia
como el jinete galopando el horizonte
y rozaste mis mejillas
con tus ojos profundos
encortinados de ternura.
Y ocurrió el eclipse
por fin tus labios en los mios
el vuelo azul esperado
para perderme como tu en mi
en ese beso que ahora es nuestro
que ahora mengua con el sol
para abrazarnos cada nuevo día...