miércoles, 30 de junio de 2010


Tu cuerpo es calor y fuerza en las noches frías,

entre tus manos entrecruzas mis cabellos

y tus caricias me dibujan sonrisas inmensas.

Tus palabras son poesía en tiempos de mil colores

y en ellas tu oración de cada día, nos acerca sin velos

a la mirada de nuestro Padre Celestial.

Tus ojos, cuya transparencia refleja el amor que tanto esperé

y que hoy confirmo es un regalo y respuesta de Dios.

Es tan bello amarte cada día más y construir juntos nuestro hogar,

así como sentir aquí dentro cada plapitar,

de esta vida diseño del Creador,

que es fruto de nuestro amor.

Te amamos.