Tu cuerpo es calor y fuerza en las noches frías,
entre tus manos entrecruzas mis cabellos
y tus caricias me dibujan sonrisas inmensas.
Tus palabras son poesía en tiempos de mil colores
y en ellas tu oración de cada día, nos acerca sin velos
a la mirada de nuestro Padre Celestial.
Tus ojos, cuya transparencia refleja el amor que tanto esperé
y que hoy confirmo es un regalo y respuesta de Dios.
Es tan bello amarte cada día más y construir juntos nuestro hogar,
así como sentir aquí dentro cada plapitar,
de esta vida diseño del Creador,
que es fruto de nuestro amor.
Te amamos.