
"mi corazón un navío ebrio,
elevó los ojos hacia el infinito
navegando en una gota de rocio;
Dios habló,
el cielo se abrió
y tu sonrisa cruzó el universo en el destello fugaz de una estrella,
quedé ciego...
tus manos se abrieron como flores,
me abrigaron como mil soles,
tu voz me guía hacia un paraiso prometido,
y tus labios son el estanque sagrado,
cuyas aguas sacian mi sed.
No quiero abrir mis ojos nunca más....
no quiero despertar de este sueño hecho realidad".....
Andrés Juan