
Ese dulce y azul noviembre, después de toparte y entregarme…entregarnos íntimamente reposé mis manantiales en Guatavita, lugar sagrado, quizá intentando buscar alguna respuesta.
No pude decir nada, porque mis ojos fructificaron ríos que iban siendo parte de aquella laguna. Ese fue el lenguaje empleado desde el brote del corazón, así fue como uno a uno, se despertaron y se sentaron a mi lado:
Wira Cocha del Perú, el sabio Quetzalcúatl de México, profeta pay-zume del Brasil, Almali vaca de Venezuela, gemelos divinos Humahpue e Ixbalaw de los mayas… desde su existencia coincidían en que aquel amor era el dorado azul de Guatavita, playa de dos océanos que coincidieron en un lugar sagrado para coexistir, vivir e inspirar.
Luego…la madre Chie, y el naciente Sua trajeron en su esplendor al maestro de tejedores, al hombre sabio, aquel que mis ancestros solían consultar en casos difíciles, BOCHICA…me miró…sonrió y expresó:
…Esta tierra, se hace vida y germina, cuando dos seres se miran tan profunda, dialógica, íntimamente como lo hicieron ustedes aquella noche de noviembre…
Tú FURA, y él CHA, tu PSIHIPQUA tundama, se permitieron que no haya penumbra entre un universo de sentidos de lo que son…
Tundama tributo, labranza eterna, presencia muzo…
Entonces, me cubrió de manto dorado, agua muxa que purificó cada entramado de mis preguntas y un abrazo vida.
Inmediatamente reposé de nuevo, esta vez bajo la sombra tenue que proyectaba una lámpara con una llama que aunque escondida, brillaba con tanta fuerza y no se extinguía… no…por el contrario, se hacía más fuego.
Allí, sentada con el aroma de un café de mí patria y el susurro de la voz de Milanés, “ese breve espacio en que no está, temo mucho la respuesta de un jamás…te prefiero…antes que vaciar mi vida…no es perfecto, más se acerca a lo que yo simplemente soñé”…fueron llegando para hacer tertulia conjunta por un amor poesía…Benedetti, Cortázar Miguel, Borges, Dani Perrota, Silvio…y yo azul sam… Y como en un vuelo de éxtasis sin fin la poesía empezó a brotar, eran hojas y hojas, plumas, lápices que no paraban de danzar brindando vida por un AMOR CÓMPLICE, que se dio el permiso, la oportunidad de germinar, de hacerse visible en esta tierra enorme e inclemente a veces.
Nadie tenía respuesta precisa, pero sí coincidían en una alegría inmensa, universa, luna, sol… en una dicha Guatavita… de pronto hubo una explosión de pensamientos encontrados y unánimes expresaron:
…Tengo ganas de verte, necesidad de verte… porque sin buscarte, te he encontrado… y hemos volado juntos de mil formas…ámame ahora, toma mis llaves...debajo de la mesa, sigue rozando mi alma…nuestro encuentro no fue casualidad, es una cita…por suerte el amor cree en mi una vez más…y así te amaré, en lo profundo, junto al viento, si estoy muerta, el día siguiente además, te amaré…Ósea resumiendo estoy jodida y radiante, quizá más lo primero que lo segundo pero también viceversa…
Y con la sonrisa que la hace piel, que la hace inspiradora, azul sam, expresó:
No pude decir nada, porque mis ojos fructificaron ríos que iban siendo parte de aquella laguna. Ese fue el lenguaje empleado desde el brote del corazón, así fue como uno a uno, se despertaron y se sentaron a mi lado:
Wira Cocha del Perú, el sabio Quetzalcúatl de México, profeta pay-zume del Brasil, Almali vaca de Venezuela, gemelos divinos Humahpue e Ixbalaw de los mayas… desde su existencia coincidían en que aquel amor era el dorado azul de Guatavita, playa de dos océanos que coincidieron en un lugar sagrado para coexistir, vivir e inspirar.
Luego…la madre Chie, y el naciente Sua trajeron en su esplendor al maestro de tejedores, al hombre sabio, aquel que mis ancestros solían consultar en casos difíciles, BOCHICA…me miró…sonrió y expresó:
…Esta tierra, se hace vida y germina, cuando dos seres se miran tan profunda, dialógica, íntimamente como lo hicieron ustedes aquella noche de noviembre…
Tú FURA, y él CHA, tu PSIHIPQUA tundama, se permitieron que no haya penumbra entre un universo de sentidos de lo que son…
Tundama tributo, labranza eterna, presencia muzo…
Entonces, me cubrió de manto dorado, agua muxa que purificó cada entramado de mis preguntas y un abrazo vida.
Inmediatamente reposé de nuevo, esta vez bajo la sombra tenue que proyectaba una lámpara con una llama que aunque escondida, brillaba con tanta fuerza y no se extinguía… no…por el contrario, se hacía más fuego.
Allí, sentada con el aroma de un café de mí patria y el susurro de la voz de Milanés, “ese breve espacio en que no está, temo mucho la respuesta de un jamás…te prefiero…antes que vaciar mi vida…no es perfecto, más se acerca a lo que yo simplemente soñé”…fueron llegando para hacer tertulia conjunta por un amor poesía…Benedetti, Cortázar Miguel, Borges, Dani Perrota, Silvio…y yo azul sam… Y como en un vuelo de éxtasis sin fin la poesía empezó a brotar, eran hojas y hojas, plumas, lápices que no paraban de danzar brindando vida por un AMOR CÓMPLICE, que se dio el permiso, la oportunidad de germinar, de hacerse visible en esta tierra enorme e inclemente a veces.
Nadie tenía respuesta precisa, pero sí coincidían en una alegría inmensa, universa, luna, sol… en una dicha Guatavita… de pronto hubo una explosión de pensamientos encontrados y unánimes expresaron:
…Tengo ganas de verte, necesidad de verte… porque sin buscarte, te he encontrado… y hemos volado juntos de mil formas…ámame ahora, toma mis llaves...debajo de la mesa, sigue rozando mi alma…nuestro encuentro no fue casualidad, es una cita…por suerte el amor cree en mi una vez más…y así te amaré, en lo profundo, junto al viento, si estoy muerta, el día siguiente además, te amaré…Ósea resumiendo estoy jodida y radiante, quizá más lo primero que lo segundo pero también viceversa…
Y con la sonrisa que la hace piel, que la hace inspiradora, azul sam, expresó:
“Yo solo se… que no te quiero perder”
Noviembre 8 de 2007, en un aula de clases