sábado, 19 de enero de 2008

ESTRELLAS VIBRANTES


Los días de soledad,

son días de entrega reflexión,

de bordes y sombras,

colores y aromas.

Me adentro en el bosque del jardín

y por cada camino van andano

como sombras del pasado

aquellos pocos que una vez amé.

Sus rostros hoy son distintos,

quizá porque con cada mañana

después de des-cubrir sus miradas

se des-ama..

que fortuna para no sangrar.

Ellos me conocieron

radiante floral, como el mar azulado de San Andrés,

como el destello del sol que calienta un día lluvioso,

como una mariposa que agiganta sus alas.

Ellos visualizaron mis formas sonrisas,

el canela de mi piel,

la rebeldía de mi cabello,

la suavidad y entrega de mis labios,

la danza contorneante como delfín

después de conquistar mi cuello,

la cercanía latina de mis montañas

y el calor de la cumbre de mis pasos muslos.

Pero ninguno de ellos supo

sumergirse en la fuente de mi mar,

ninguno quiso mojarse los pies

y tocar mi arena, mis olas,

ni bucear los océanos dulces.

Pero como quererlo

si solo buscaban su propia mirada desvanecida de amor,

una entrega de reloj cuadriculo

por un momento de su otredad.

Ellos no lograron disfrutar el paraiso

donde abundan mis frutas y mis oasis,

las fuentes que refrescan y los brazos que saben amar.

Pero también saben y sabrán

que lo perdieron

y que nunca encontrarán

algo igual.

Y eso en este momento de mi vida,

ya no me importa, ni me convoca,

el juego frívolo y egoísta no me toca,

ni la compra de mis afectos

a cuesta de palabras espada,

ya no me cierra la inútil palabra

que no toca el corazón,

ni tampoco,

me cabe un amor fabricado por otro que me desconoce,

mucho menos de aparente piel mentida ygris

como el barro que salpica tu traje

justo antes de iniciar la jornada laboral.

Es por eso que ahora

como voy pisando las hojas secas

que caen de los árboles

decido dejarles así,

en un perfecto pasado,

sabiendo que pronto llegará el verano.

De algunos, me llevo

enseñanzas,

las que bien recorrí

como cada paso que he andado.

De ellos me llevo

algunas de sus pocas estrellas...

aunque ellos no se lleven de mi

el universo de mis mares estrelaldos.