
Yo lo amé,
sin imponerme,
sin venderme,
lo amé desde mi alma a mi piel,
desde mis manos al crepúsculo,
desde mis mapas a sus territorios.
Alguna vez lo amé,
en días de soledad lluvia,
de noches frías,
fui su abrigo y refresco
fui su sonrisa y su descanso.
Yo lo amaba
y se lo dije
de mil formas, colores, tamaños,
pero el nunca lo vió
y sin embargo lo supo, lo sabe.
Esmeralda canela fui en su piel,
aroma cielo y playa sobre su espalda,
hungüento iris de sus mieles,
primavera y verano floreciendo.
¿Cómo se puede ser tan transparente
ante un muro témpano?
Sabes?
Yo no sé de octetos,
ni de versos,
aunque amo la poesía,
no se mucho de ella,
pero como soy, desde mi piel palabra
a el le escribí tantas letras...
leídas, no leídas, borradas,
ausentes, cayadas, escondidad,
socializadas...
a el,,,, para él,,
para quien solo fui casi mercancia
o como cuando vas en carretera
y paras un instante para refrascarte.. mientras...
Que frío se siente ahora al escribirte,
por eso ya no estimo este frío.,
camino y mientras más camino y evoco,
me abrigo en mis próximos senderos...
En tanto...
decido y reafirmo
quitar de mis labios los tuyos
y de mi cuello tu susurro..
como rasguñando al viento
o pidiendo auxilio
para que ya no estes,
porque ya fue..
En tanto... entonces..
cierro esta edición
y decido que ésta sea
la última letra que a ti te escribo.